Vienes con algo que ya te está condicionando: el entreno, el trabajo o dormir del lado que te apetece. La primera sesión la dedicamos a entender de dónde sale ese dolor, porque no siempre está donde te duele. A partir de ahí trabajamos con las manos, con movimiento y con ejercicio que te llevas a casa. En cada visita miramos qué ha cambiado desde la anterior y, si algo no está funcionando, lo cambiamos. No vas a estar viniendo seis semanas por inercia.
Te preguntamos bastante: cuándo empezó, qué lo empeora, qué has probado ya. Luego te exploramos y te movemos para ver cómo responde la zona. Te contamos qué hemos encontrado y empezamos a tratar ese mismo día; no te vas solo con cita para la siguiente.
40 minutos, y esos 40 minutos son tuyos. No repartimos la hora entre varios pacientes a la vez.
Depende de lo que tengas y de si haces los ejercicios en casa. En un proceso agudo el cambio suele notarse entre la tercera y la sexta sesión. Lo revisamos en cada visita y te lo decimos claro, también cuando creemos que ya no hace falta que sigas viniendo.
Sí, y pocos. Te damos una rutina corta, de las que caben en un descanso del trabajo. Es la parte que marca la diferencia entre recuperarte y volver dentro de tres meses con lo mismo.
Algunas maniobras molestan mientras se hacen y al día siguiente puedes notar algo parecido a agujetas. Lo que no hacemos es trabajar con dolor fuerte: si estás apretando los dientes, vamos mal. Dílo en el momento y bajamos la intensidad.
35 € la sesión individual, valoración incluida. Si el tratamiento va para varias sesiones hay bonos; tienes los importes en la página de Tarifas.
Por aquí pasa mucha gente que entrena por su cuenta y se ha pasado de frenada, y mucha que trabaja sentada y llega con el cuello agarrotado. También vemos bastante bruxismo, con sus dolores de cabeza y esa mandíbula que amanece cansada. Y un clásico: la lesión que se repite cada temporada sin que nadie haya llegado a explicar por qué. En todos los casos empezamos igual, averiguando qué pasa antes de tocar nada.
Aquí no vienes a que te den un masaje y ya. Te decimos desde el principio qué esperamos conseguir y en cuánto tiempo, y lo comprobamos con pruebas sencillas que repetimos cada pocas sesiones. Trabajamos con las manos, sí, pero también con ejercicio, que es lo que sostiene la mejora cuando dejas de venir. Y te explicamos qué tienes en cristiano, para que sepas qué puedes hacer y qué conviene dejar aparcado mientras te recuperas.
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